Capítulo Dos: Los peligros de caminar menos
El capítulo 1 documenta los peligros a los que se enfrentan quienes escogen
caminar como medio de transporte. Si bien las calles no son todo lo seguras que
debieran ser para caminar, caminar menos no es la respuesta. De hecho, el estilo
de vida sedentario que se ha convertido en hábito para tantos estadounidenses
está revelándose como algo peligroso para la salud. En este capítulo
exploramos cómo el descenso en la actividad de caminar puede estar
incrementando los riesgos a la salud para millones de estadounidenses.
Analizamos el peligro al que se enfrentan aquellos que no caminan, por haber
sido con frecuencia expulsados fuera de las calles por un sistema de transporte
orientado fuertemente hacia los coches. La comunidad médica ha reconocido el
problema y hace un llamado al diseño de comunidades que inviten a caminar y
promuevan mejor salud física.
Caminar está en baja
Los estadounidenses están caminando mucho menos que antes. El número de
viajes a pie ha caído en un 42 por ciento en los últimos 20 años. La Encuesta
Nacional de Transporte Personal (Nationwide Personal Transportation Survey),
conducida por el Departmento de Transporte de Estados Unidos, documenta la
declinación de esta actividad entre los estadounidenses. Caminar ha caído
desde el 9,3 por ciento del total de viajes en 1977, hasta apenas un 5,4 por
ciento en 1995. En todo caso, más de un cuarto de estos viajes son de una milla
o menos, y de acuerdo a ciertos cálculos, al menos 123 milliones de viajes en
coche realizados cada día en Estados Unidos fueron lo suficientemente cortos
como para poder haber sido hechos a pie.-
Una gran parte de la caída de los desplazamientos a pie puede atribuirse a
la cada vez mayor cantidad de barrios que no han sido diseñados para permitir
que caminar sea seguro o conveniente. Las áreas residenciales sin aceras y con
calles anchas han sido construidas con el desplazamiento de coches a alta
velocidad en mente. Las tiendas, escuelas, o lugares de trabajo más cercanos se
encuentran a menudo mucho más allá que el radio de un cuarto o media milla,
convenientes para los desplazamientos a pie. Los lugares de trabajo se
encuentran a menudo en parques de oficinas sólo accesibles mediante el coche,
aislados de otros servicios.
Existe amplia evidencia, aportada por docenas de estudios, de que las
comunidades compactas que mezclan vivienda, oficinas y usos comerciales
constituyen emplazamientos en los que la gente hace más viajes a pie. Pero
tales distritos "tradicionales" se encuentran a menudo en las áreas más
viejas de la ciudad, mientras que los nuevos desarrollos urbanos están más
orientados al coche. Un estudio reciente en los barrios de Seattle encontró que
cuanto más nuevos eran los barrios o distritos analizados, menos dispuestos
estaban sus residentes a caminar, usar la bicicleta o tomar transporte público.
El descenso en la actividad de caminar ha sido profundo también entre los niños,
y está influenciado por el diseño de la comunidad en que residen. En 1977, los
niños entre cinco y quince años caminaban o utilizaban la bicicleta para un
15,8 por ciento de sus viajes. Para 1995, sólo realizaron un 9,9 por ciento de
sus viajes a pie o en bicicleta, lo cual comporta un descenso del 37 por ciento.
Hoy en día, niños y jóvenes hacen la mayoría de sus viajes – casi un 70
por ciento—en el asiento trasero del coche.
La influencia que ejerce el diseño de la comunidad sobre la decisión de
caminar o no queda clara al analizar tendencias que reflejen la cantidad de niños
que caminan a la escuela. Las nuevas escuelas están cada vez más aisladas de
las comunidades a las que sirven, y suelen estar ubicadas en las afueras de la
comunidad, por lo que las arterias anchas y llenas de tráfico previenen a los
niños de caminar o usar la bicicleta. Incluso escuelas linderas a subdivisiones
residenciales son a menudo inaccesibles a pie, ya que no existen senderos para
llegar hasta allí: la única conexión es una laberíntica red de calles.
Muchas comunidades sufren atascos de tráfico alrededor de las escuelas mientras
los padres dejan a los niños en la puerta. Cada vez más, las madres (y algunos
padres) están convirtiéndose en los "conductores del bus escolar del
nuevo milenio". Las mujeres con niños en edad escolar hacen hoy más
viajes en coche por día que ningún otro grupo de la población, pasando un
promedio de más de una hora diaria a bordo del coche.
Un estudio en Carolina del Sur encontró que las posibilidades de que los
estudiantes que asisten a escuelas construidas antes de 1983 lleguen a éstas a
pie son cuatro veces mayores que para quienes han de asistir a escuelas
contruidas más recientemente. Riesgos tales como la existencia de calles de
gran tráfico están obligando a que cada vez más niños que viven a distancias
recorribles a pie deban ir a la escuela en bus. El mismo estudio encontró que
la probabilidad de que los estudiantes utilicen el bus para evitar riesgos es más
de tres veces mayor para aquellos que asisten a escuelas construidas después de
1971.

(FIG. B: USO DEL BUS ESCOLAR EN CAROLINA DEL SUR)
Conexión con la salud
Mientras que caminar menos ha supuesto un ligero descenso en la cantidad de
muertes peatonales, está contribuyendo al aumento de ciertos riesgos para la
salud: los problemas causados por un estilo de vida sedentario. La caída en el
número de viajes a pie tiene ocurre al mismo tiempo que un número mayor de
estadounidenses sufre de sobrepeso (ver figura x). Las Encuestas Nacionales de
Análisis de Salud y Nutrición (National Health and Nutrition Examination
Surveys) encontraron que a fines de los años setenta (1976 a 1980) el 25 por
ciento de la población padecía de soprepeso; a principios de los noventa (1988
a 1994) ese número había crecido a prácticamente el 35 por ciento. Desde
entonces, esta tendencia parece continuar: otra encuesta nacional de salud, el
Sistema Behavioral de Vigilancia de Factores de Riesgo (Behavioral Risk Factor
Surveillance System) muestra que el número de estadounidenses definido como
obeso creció del 12 por ciento en 1991 a casi un dieciocho por ciento en 1998.
En la actualidad más de la mitad de los adultos de Estados Unidos padecen de
sobrepeso o son obesos.

(FIGURA C: Descenso en la actividad de caminar / Aumento de sobrepeso en
adultos)
La Asociación Médica de Estados Unidos (AMA, según las siglas en inglés)
ha declarado recientemente que la obesidad constituye una epidemia, y una grave
preocupación para la salud pública. La AMA responsabiliza de la epidemia al
hecho de que la gente come más, y a que las "oportunidades en la vida
cotidiana para gastar energía han disminuido." En un editorial de su
revista, la AMA resaltaba que los viajes en coche han reemplazado a viajes que
solían hacerse a pie o en bicicleta, y afirma que ayudar a que la gente vuelva
a caminar o andar en bicicleta debería ser uno de los primeros objetivos para
combatir la epidemia de obesidad. Pero también nota que "contar con la
actividad física como alternativa al uso del coche es menos probable en ciertas
ciudades y poblados, a menos que éstos sean diseñados o renovados para
permitir caminar o andar en bicicleta."
La obesidad es apenas uno de los problemas de salud asociados con un estilo
de vida sedentario. Centers for Disease Control estima que 300.000
estadounidenses mueren cada año a causa de enfermedades asociadas con la
inactividad física. Incluso actividades físicas simples tales como caminar
pueden disminuir el riesgo de enfermedades coronorarias, alta presión, cáncer
de cólon, diabetes, e incluso depresión.

(FIGURA D: Descenso en la actividad de caminar /Aumento de sobrepeso en niños)
Los efectos de no caminar para la salud se manifiestan tanto en niños como
en adultos. A medida que los niños realizan menos viajes a pie, comienzan a
sufrir cada vez más de sobrepeso (ver tabla). Entre los primeros años de la década
del setenta y el principio de los noventa (1988 a 1994), el porcentaje de niños
que padecían de soprepeso había crecido de 5,5 a 13,6 por ciento. La obesidad
entre niños no había alcanzado jamás las cifras actuales, mientras que los
informes deplorando la vida sedentaria de los niños se han convertido hoy en
algo de todos los días. Alrededor del 60 por ciento de los niños obesos tienen
factores de riesgo que probablemente se traducirán en enfermedades crónicas
cuando lleguen a adultos. Un estudio del Reino Unido ha encontrado a su vez que
los niños regularmente conducidos a la escuela en coche tienen un elevado
riesgo de crecer con enfermedades del corazón y huesos frágiles.
Comparando investigación médica reciente con información de transporte,
STPP encontró que las áreas metropolitanas en las que la población camina
menos tienden a corresponder a áreas en las que más personas padecen de
sobrepeso. Aquellos lugares en los que las personas caminan cada día más lejos
tienen a contar con menos personas en riesgo de padecer problemas de salud
vinculados a la obesidad. Obviamente, existen otros factores que contribuyen a
este problema, por lo que resulta necesario efectuar un estudio detallado y
controlado de esta cuestión. Pero nuestra simple comparación sugiere que el
lugar de residencia –y la posibilidad de caminar o no en el barrio— puede
estar relacionado con la posibilidad de que los residentes sufran de obesidad o
de otros riesgos asociados a un estilo de vida sedentario.

(FIGURA E: Distancia recorrida /Niveles de obesidad)
Numerosas organizaciones de salud nacionales y locales han comenzado a
promover comunidades más "caminables" como una manera fundamental de
mejorar las condiciones básicas de salud de la población. Centers for
Disease Control se encuentra trabajando en la promoción de "Ambientes
Comunitarios Activos" (Active Community Environments), es decir lugares en
los que la gente puede caminar y utilizar la bicicleta fácilmente. El
Departamento de Servicios a la Salud de California ha decidido que una salud
mejor requerirá un mejor entorno de transporte, afirmando: "Nuestra visión
es la de un estado en la que los doctores prescriben caminar y andar en
bicicleta a sus pacientes, los empleadores subsidian instalaciones para
bicicletas y senderos comunitarios, y los servicios de transporte público
contienen previsiones para acomodar a los ciclistas, haciendo que el transporte
intermodal sea seguro y sin quiebres".
Cuando caminar a destino es posible, un estudio de la Asociación Médica
Británica demuestra que vale la pena el tiempo extra que ello pueda implicar.
Este estudio encontró que ese tiempo extra empleado en caminar o ir en
bicicleta a un lugar determinado se ve más que contrarrestado por los
beneficios a la salud cardiovascular aportados por dicho ejercicio, ya que
extiende la esperanza de vida en mucho más que el tiempo extra invertido en
caminar o pedalear.