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7/19/2002
Mean Streets 2000 - Cuarto

Capítulo Cuatro: Soluciones

Mejorar la seguridad peatonal mientras se incrementan las oportunidades para caminar es todo un desafío para muchas comunidades acostumbradas a diseñar calles sólo para el automóvil. Pero la necesidad es clara, tal como lo declarara recientemente la Administración Nacional de Carreteras (Federal Highway Administration) en un documento definiendo políticas de trabajo sobre diseño para peatones y ciclistas:

"No caben dudas de que las condiciones para circular en bicicleta y caminar necesitan mejorarse en cada comunidad de Estados Unidos; ya no es aceptable que 6.000 ciclistas y peatones mueran a causa del tráfico cada año, que personas con minusvalías físicas no puedan circular sin encontrar barreras, y que dos modos de transporte tan deseables y eficientes se hayan hecho dificultosos e incómodos".

Aunque hemos resaltado las muchas barreras existentes para la seguridad peatonal, existe un camino claro para lograr calles más seguras, el cual incluye el mejoramiento de calles que permitan que caminar sea más seguro, el diseño de comunidades de modo tal que promuevan caminar, y estudios e inversiones que apunten a resolver el problema de la seguridad peatonal.

 

Más que cruces peatonales

Habida cuenta que tantas calles se han diseñado pensando exclusivamente en los automóviles, no alcanza con un cruce peatonal o señales para peatones para volverlas seguras y atractivas para los peatones. Con este último objetivo en mente, varias comunidades de todo el país están utilizando técnicas para "calmar" el tráfico. Estas técnicas rediseñan las calles para reducir la velocidad de los vehículos y dar más espacio y prioridad a ciclistas y peatones. Las médidas aplacadoras del tráfico incluyen una variedad de cambios para disminuir la velocidad o desviar el tráfico, separar el recorrido de los peatones del tráfico vehicular, y lograr un corredor más placentero. Medidas comunes para calmar el tráfico incluyen rotondas parquizadas, medianas o extensión de aceras para reducir el ancho de la calzada, y cierres parciales para desviar el tráfico directo. Muchas comunidades están disminuyendo la velocidad del tráfico con "lomos de burro", si bien los proyectos más exitosos integran una variedad de técnicas para hacer las calles más atractivas para las personas que circulan a pie o en bicicleta. El Instituto de Ingenieros de Tráfico ha publicado un manual de técnicas para aplacar el tráfico, al cual puede accederse visitando el sitio web http://www.ite.org/traffic/index.htm.

Diversos estudios han demostrado que las técnicas para aplacar el tráfico son muy efectivas para reducir la velocidad de los vehículos y las colisiones. Uno de ellos ha encontrado que dichas técnicas pueden llegar a reducir la velocidad entre cuatro y doce millas por hora. Funcionarios de Seattle, Washington, estiman que su programa de rotondas para el tráfico previno un total de 273 accidentes en un período de cuatro años, ahorrando 1700 millones de dólares en daños a la propiedad y pérdidas vinculadas con las víctimas del accidente. Un estudio internacional de rotondas encontró que éstas reducían las colisiones en un promedio del 82 por ciento.

 

Diseñando para los peatones

 

Las técnicas para aplacar el tráfico constituyen sólo una parte del intento de reorientar de modo fundamental el diseño de calles y comunidades de modo que caminar resulte más conveniente y seguro.

Promover los viajes a pie implica diseñar comunidades de modo que la población tenga un sitio al cual pueda ir andando. Esto significa construir barrios en los que los residentes se encuentren dentro de una distancia razonable de tiendas, oficinas, bibliotecas y paradas de transporte público. De acuerdo a Best Development Practices, publicado por la Asociación de Planeamiento de Estados Unidos (American Planning Association), los mejores barrios para caminar se encuentran construidos en aglomeraciones pequeñas, con centros y perímetros bien definidos, y centros comerciales compactos. La red de calles en estos barrios ha de incluir múltiples conexiones y rutas directas que permitan a los peatones escoger la distancia más corta a destino. Las escuelas también habrían de emplazarse de tal modo que los niños puedan caminar e ir en bicicleta sin tener que cruzar calles con tráfico de alta velocidad.

En cuanto al diseño de calles, los ingenieros comienzan tradicionalmente por la línea central; para cuando llegan a la orilla, frecuentemente, ya se han quedado sin sitio para proveer "comodidades" para los peatones. Nuevas líneas directivas emitidas por la Administración Federal de Carreteras (FHWA) recomiendan a planificadores locales y estatales y constructores de caminos que abandonen este enfoque, y diseñen todas las previsiones y equipamientos necesarios teniendo en cuenta a peatones y ciclistas desde un principio. Las nuevas directivas requieren que se reescriban los manuales para el diseño de carreteras, de modo tal que reflejen este enfoque nuevo y más equilibrado. Uno de estos esfuerzos ya está en camino en Delaware, donde el Departmento de Transporte del estado –con ayuda de STPP—está escribiendo un manual de diseño para aplacar el tráfico, el primero en su tipo en Estados Unidos. El manual cubre aspectos del diseño de calles, señalizaciones y carteles, y otros temas de ingeniería y planificación.

Ello es parte de un movimiento más amplio con el objetivo de diseñar carreteras en su contexto, de modo tal de asegurar el respeto por los bienes culturales, medioambientales y escénicos de una comunidad. Numerosos estados están rediseñando los procesos en vigor para el diseño de carreteras y calles, aunque sólo un estado ha revisado y reescrito completamente sus estándares. Vermont reescribió sus estándares a mediados de los años ’90 para permitir una disminución en la velocidad y angostar sus vías de comunicación. Asimismo, dichos estándares han sido codificados bajo ley estatal, fundamentalmente para evitar la posibilidad de demandas legales.

 

Invirtiendo en seguridad peatonal

Hacer de la seguridad peatonal una prioridad significa invertir fondos de transporte en equipamientos para peatones y construcción de calles más seguras. Cada estado debiera equiparar los fondos destinados a seguridad peatonal con las necesidades reales de seguridad peatonal en su jurisdicción, según conste en los índices respectivos de muertes y lesiones de peatones: si el 25 por ciento de las muertes vinculadas al tráfico de un estado son peatones, el estado debiera gastar por lo menos un 25 por ciento de su presupuesto de seguridad para buscar soluciones a este problema. Los departmentos de transporte del estado deberían destinar tales fondos empleando un enfoque sistemático capaz de identificar áreas problemáticas para peatones, similares a los que se utilizan en la actualidad para idenfificar áreas de alta incidencia de accidentes para vehículos. En lo que refiere a presupuesto, las áreas peligrosas para peatones debieran recibir la misma consideración que reciben las áreas peligrosas para vehículos a motor.

Una manera de comenzar a destinar dinero para la seguridad peatonal es centrarse en una de las necesidades más críticas, tal como la de crear rutas seguras a la escuela. El estado de California aprobó recientemente una ley que reserva un tercio de los fondos federales TEA-21 del estado para un programa que subvencionará intervenciones para aplacar el tráfico, cruces peatonales, aceras, carriles para bicicleta y senderos, dentro y en los alrededores de las escuelas de California. Esta ley fue considerada necesaria, habida cuenta que el Departamento de Transporte de California (Caltrans) no había tomado medida alguna para actualizar sus programas de seguridad y reflejar los cambios que TEA-21 realizara con respecto a ciclistas y peatones. Los distritos escolares evaluarán la necesidad de mejoras en el entorno de sus escuelas y solicitarán subvenciones al estado. Una copia con el modelo de esta legislación puede obtenerse visitando el sitio web http://www.baypeds.org/saferoutes.html.

 

Promoviendo caminar: Día "Camine con un niño a la escuela"

Un movimiento de Rutas Seguras a la Escuela ("Safe Routes to School", tal el nombre del movimiento en inglés) está extendiéndose en todo Estados Unidos a medida que padres y funcionarios escolares y sanitarios comienzan a percibir la necesidad de proporcionar a los niños medios más independientes y seguros para desplazarse. El día "Camine a la escuela" ("Walk to School Day") es un evento celebrado cada otoño para llamar la atención sobre la necesidad de contar con un entorno seguro para caminar. El año 2000 contará con una celebración internacional, "International Walk to School Day", la cual se llevará a cabo el día 4 de octubre. Miles de escuelas organizarán grupos de padres, maestros y estudiantes para caminar hasta la escuela, generalmente extendiendo una invitación a funcionarios locales con el objeto de resaltar la necesidad de contar con rutas seguras a la escuela. Para mayor información visite el sitio web www.iwalktoschool.org.

 

Estudiando la seguridad peatonal

 

Otro paso fundamental para mejorar la seguridad peatonal es el de recabar más información sobre muertes y lesiones de peatones, cuánto se camina y los riesgos asociados con ello, la efectividad de las medidas de seguridad peatonal e, incluso, cuánto presupuesto se gasta efectivamente en equipamiento para peatones. Las bases de datos federales se concentran en recabar información sobre vehículos a motor, mientras que la información sobre peatones consta de tentativas incompletas, y frecuentemente incorrectas, para mejorar la seguridad peatonal.

Si bien la Administración Federal de Carreteras (FHWA) tiene la posibilidad de efectuar proyecciones sobre cuánto se conducirá cada año, no existe intento alguno de determinar cuánto se camina. La base de datos de la FHWA que registra el gasto federal en transporte –Sistema de Información de Administración Fiscal (FMIS)—incluye cientos de categorías que persiguen la recopilación de un montón de datos sobre la construcción de carreteras, pero apenas permite una evaluación más que rudimentaria de cuánto se gasta para que caminar sea más conveniente y seguro. El Sistema de Información para el Análisis de Víctimas Mortales (FARS) registra información de los 17 dígitos del número de identificación de cada vehículo involucrado en un accidente mortal, pero a menudo no registra dónde se encontraban los peatones en el momento de ser embestidos (para el 22 por ciento de las muertes de peatones, FARS no pudo identificar si el peatón estaba dentro o fuera de un cruce peatonal, o incluso si existía en absoluto un cruce peatonal en las inmediaciones del accidente). La Oficina Nacional de Estadísticas de Transporte (US Bureau of Transport Statistics) y el Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte (National Transporte Safety Board) debieran diseñar programas de investigación orientados de modo específico a capturar nueva información sobre este importante medio de transporte y los riesgos que conlleva.

Funcionarios y ciudadanos locales también cumplen un papel importante, identificando entornos peligrosos para caminar. El grupo "Partnership for A Walkable America" y otros grupos ofrecen auditorías de "caminabilidad", los cuales pueden ser utilizados por individuos y grupos comunitarios para evaluar problemas en su barrio. En muchos sitios, los ciudadanos han invitado a los funcionarios locales a participar en tales caminatas, de modo tal que puedan apreciar directamente los peligros que enfrentan los peatones. Para obtener más información, visitar el sitio web www.nsc.org/walk/wkcheck.htm.

Recomendaciones:

  • El gasto en seguridad peatonal ha de estar en proporción con las muertes peatonales
  • Mejorar las calles con medidas aplacadoras del tráfico para mejorar la seguridad
  • Diseñar nuevas calles para todos los usuarios: conductores, ciclistas y peatones
  • Hacer de rutas seguras a la escuela una prioridad
  • Diseñar comunidades de modo tal que inciten a caminar
  • Evaluar la seguridad de las calles a través de auditorías
  • Recabar más información sobre seguridad peatonal

 

 

 

 


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